Desde cualquier lugar desde el que la mires, el panorama siempre te maravillará. Ella sumerge sus pies en el mar azul y enmarca su mirada hacia una tierra cálida y cercana. Su abrazo colorido te da la bienvenida y te protege del viento que despeina el cabello. Su voz es la más fascinante, con historias de gentes, viajes y batallas. No le gusta ser conquistada, pero al final siempre cede. A menudo cambia de acento y de vestimenta, pero nunca renuncia a su carácter mediterráneo. Es la Capital, la ciudad sarda: ¡su nombre es Cagliari!